Un testimonio del médico Dr. Olinto Orsini Castro, hallado en el libro de testimonios del Tribunal para la Causa de Canonización del Padre Eustáquio, relata detalles de los últimos días del beato. El testimonio está fechado el 14 de febrero de 1963.
En sus escritos, el Dr. Olinto relata cómo se diagnosticó la enfermedad del Padre Eustáquio y cómo cuidó del sacerdote holandés durante sus últimos días. El médico era miembro de la Academia de Medicina de Minas Gerais, ocupando la cátedra número 58.
Vea el testimonio completo:
“La tarde del 23 de agosto, al llegar a casa, mi esposa me informó que me habían llamado urgentemente para ver al padre Eustáquio, quien se encontraba muy enfermo. Fui al convento, donde lo encontré con fiebre alta y muy postrado. El padre Hermenegildo me dijo que, como tardaba tanto, había llamado a un médico vecino que le había diagnosticado neumonía. Como el paciente ya estaba medicado, me limité a hablar brevemente con el padre Eustáquio, sin examinarlo. Sin embargo, preocupado por el caso, volví a verlo al día siguiente, acompañado de mi hermano, el internista Dr. Torquato Orsini. Mientras lo desvestía, noté petequias o máculas rojizas en el pecho. Sospeché que se trataba de tifus. Había varios casos en los barrios y alrededores de Belo Horizonte. Le pregunté al padre Eustáquio si le había picado una garrapata. Me mostró el lugar (región dorsal a la altura de la segunda vértebra) donde había extirpado uno de estos parásitos, que había adquirido visitando pacientes en un barrio pobre. La mancha rojiza de la picadura aún era visible. Inmediatamente le comuniqué mi opinión a mi hermano, con la que estuvo de acuerdo. Ese mismo día llevé al paciente a los profesores Alfredo Balena, reconocido clínico y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minas Gerais, y al profesor Otávio Coelho de Magalhães, también profesor de la misma Facultad y una de las mayores autoridades mundiales en el estudio del tifus exantemático. Ambos coincidieron con el diagnóstico que nos hicieron a los tres en una conferencia médica. Le recetamos medicamentos y comunicamos a los presentes la gravedad del caso, con un pronóstico desalentador. En aquel entonces, esta enfermedad era incurable; hoy es fácilmente curable. Acompañé al padre Eustáquio hasta el último día de su enfermedad, viendo con resignación que había soportado la terrible enfermedad hasta el final.”
Dr. Olinto Orsini de Castro, 14 de febrero de 1963.