En el cuarto texto sobre la Espiritualidad del Santísimo, no podía faltar su devoción a la Virgen. El material de hoy ofrece un poco más sobre esto. ¡Consúltelo!
Una característica de la verdadera santidad del Padre Eustace en la Iglesia fue siempre su devoción filial a la Santísima Virgen María, Madre de Dios. No es de extrañar que el Beato, perteneciente a la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María, tuviera una verdadera y filial devoción a la Virgen María.
Son muchos los escritos del Santísimo sobre la Virgen María, especialmente bajo el título del Santo Rosario, como por ejemplo éste:“Quiera Dios que los católicos de nuestro tiempo se alegren del eco celestial de sus oraciones aquí en la tierra, especialmente de su rosario, rezando devotamente todos los días en alabanza de aquella santa y buena Madre, de la que tanto hablamos y predicamos, pero nunca es demasiado, nunca es suficiente, porque Ella es la reina del rosario, la reina de la gracia, la fuente inagotable de bondad y de ayuda.”.
La devoción del Beato Padre Eustaquio a la Madre de Jesús se puede ver también en el siguiente texto:“En verdad, Nuestra Señora es mi madre, tu madre, nuestra amada madre. Madre de la humanidad. Con la ayuda de esta madre, meditemos sobre el destino de la humanidad, sobre el fin del hombre. Considera que no estás en el mundo por casualidad: se ha establecido un propósito. Este propósito es la gloria de Dios. Fuimos creados para conocerlo, amarlo y servirlo.”