Según relatos del libro "Beato Eustaquio", de Lucélia Borges Pereira, el ex presidente Juscelino Kubitschek, entonces alcalde de Belo Horizonte, conoció al padre Eustaquio y, a través de sus bendiciones, recibió dos gracias: una para su esposa, que sólo después de la bendición del padre Eustaquio pudo concebir, y la otra para él mismo, cuando sufría una grave infección de garganta.
Estos acontecimientos hicieron de JK un gran admirador del Padre Eustáquio, llevándolo a donar el terreno para la construcción de la futura Iglesia de los Sagrados Corazones en Belo Horizonte y, después de la muerte del sacerdote, a contribuir activamente al inicio del proceso de canonización.
En la foto, Juscelino Kubitschek (centro) está junto al Padre Alfredo Elfrink, SSCC, (derecha), primer Vicepostulador de la Causa, escribiendo su testimonio para el proceso de beatificación que acababa de iniciarse a mediados de 1956.