El Padre Eustáquio, conocido por su carisma y devoción, dejó un legado de fe que sigue inspirando a muchos. Entre los numerosos relatos de su vida, dos episodios destacan por su profundidad espiritual y el impacto que tuvieron en los presentes.
Uno de estos incidentes ocurrió ante una multitud de unas 12.000 personas, todas ansiosas por recibir la bendición del Padre Eustáquio. Entre ellas, un hombre sobresalía. Con una jarra al hombro, desafió la fe y la autoridad del sacerdote, diciendo: “Quiero ver si el Padre bendice este licor”. En el momento en que el sacerdote comenzó a bendecir a la gente, ocurrió algo asombroso: la jarra se partió en dos, empapando al hombre por completo, pero sin derramar ni una gota al suelo.
Otro relato significativo es el de una mujer de 20 años, paralizada de nacimiento, que buscó la bendición del Padre Eustáquio un domingo después de la misa. Acompañada de su familia y rodeada de devotos, se acercó al altar con esperanza. El Padre Eustáquio, con profunda fe, la bendijo repitiendo tres veces: “Levántate en el nombre de San José”. La joven, incrédula, respondió que no podía caminar. Sin embargo, ante la insistencia del sacerdote y la fuerza de su fe, se levantó y caminó hacia el altar de San José, rodeada de una multitud emocionada, llorando de alegría y gratitud por presenciar el milagro.
Estos episodios, presenciados por Raúl Bolsari, fueron presentados al Tribunal de la Causa de Canonización del Padre Eustáquio en 1963, y siguen siendo símbolos poderosos de la obra de Dios a través del sacerdote.
Estos relatos refuerzan la importancia de su intercesión y el cariño que el pueblo le profesa, considerado aún hoy una figura de profunda devoción y poder espiritual. Que su historia siga iluminando los corazones de los fieles y difundiendo su mensaje de salud y paz.