El Padre Eustáquio se unió a la Congregación de los Sagrados Corazones siendo muy joven y desarrolló una gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Su archivo personal contiene numerosos objetos devocionales relacionados con los Sagrados Corazones, y en especial numerosos escritos sobre el tema.
En uno de estos textos, el Santísimo habla de cómo el Corazón de Jesús es fuente de gracia para todos nosotros, y cómo el Corazón de María es el canal de esta gracia. El texto ofrece una hermosa reflexión que les invitamos a leer a continuación:
Los Sagrados Corazones
Dos corazones que jamás podremos separar: el Corazón de Jesús y el Corazón de María. El Corazón de Jesús es la fuente de la gracia, el Corazón de María, su canal. Y para obtener la gracia de esta fuente, debemos estar convencidos de que necesitamos estar continuamente en relación con María y entregarnos totalmente a su Corazón para pertenecer al Corazón de Jesús. María es el firmamento azul, el Corazón de Jesús, el sol que irradia sus rayos sobre nosotros. Queremos aprovechar este sol; debemos salir de nuestros hogares y estar bajo el firmamento azul, para disfrutar de la claridad y el calor de este Sagrado Corazón. Debemos ser santos y santificadores; sin la gracia de Cristo nada podemos hacer, ningún fruto de apostolado sin la gracia; Dios quiso que lo tuviéramos todo a través de María.