Junio es el mes de los Sagrados Corazones, y el Beato Padre Eustaquio alimentó durante toda su vida una gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, siendo miembro de la Congregación de los Sagrados Corazones.
En sus archivos personales se encuentran numerosos objetos devocionales relacionados con los Sagrados Corazones, y especialmente numerosos escritos sobre el tema. En uno de estos textos, el Santísimo habla de cómo el Corazón de Jesús es fuente de gracia para todos nosotros, y cómo el Corazón de María es el canal de esta gracia.
Lea el siguiente texto:
Los Sagrados Corazones
Dos corazones que jamás podremos separar: el Corazón de Jesús y el Corazón de María. El Corazón de Jesús es la fuente de la gracia, el Corazón de María, su canal. Y para obtener la gracia de esta fuente, debemos tener la convicción de que necesitamos estar continuamente en relación con María y entregarnos totalmente a su Corazón para pertenecer al Corazón de Jesús.
María es el firmamento azul; el Corazón de Jesús es el sol que irradia sus rayos sobre nosotros. Queremos aprovechar este sol; debemos salir de nuestros hogares y estar bajo el firmamento azul, para disfrutar del brillo y la calidez de este Sagrado Corazón. Debemos ser santos y santificadores; sin la gracia de Cristo nada podemos hacer; sin la gracia, ningún fruto del apostolado. Dios quiso que lo tuviéramos todo por medio de María.