En el mes de junio, la Iglesia celebra el Sagrado Corazón de Jesús, una devoción que ha existido desde los inicios del cristianismo, cuando la gente reflexionaba sobre el corazón abierto de Jesús. Celebrar el Corazón de Jesús se convierte en una importante ocasión pastoral para que toda la comunidad cristiana recupere la sensibilidad para hacer de este admirable Sacrificio y Sacramento el centro de sus vidas. Junto con ello, celebramos el Inmaculado Corazón de María, pues ambos corazones nunca se separan, pues el Corazón de Jesús es la fuente de la Gracia y el de María es el canal de esta Gracia.
Benedicto XVI habló una vez sobre la importancia de esta devoción: “La contemplación del 'costado traspasado por la lanza', en el que resplandece la infinita voluntad salvadora de Dios, no puede, por tanto, considerarse una forma pasajera de culto o devoción: la adoración del amor de Dios, que encontró su expresión histórico-devocional en el símbolo del 'corazón traspasado', sigue siendo esencial para una relación viva con Dios‘.
El origen de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
La devoción al Sagrado Corazón aparece en dos acontecimientos poderosos en el Evangelio: El gesto de San Juan, discípulo amado, apoyando su cabeza sobre Jesús durante la Última Cena (cf. Jn 13,23); y en la cruz, ...donde el soldado traspasó el costado de Jesús con una lanza (cf. Jn 19,34). En uno encontramos consuelo por el dolor de la víspera de su muerte, y en el otro, el sufrimiento causado por los pecados de la humanidad. Estos dos ejemplos del Evangelio nos ayudan a comprender la súplica de Jesús, hecha en 1675, a santa Margarita María Alacoque:
“"Contempla este corazón que tanto ha amado a la humanidad. De la mayoría no recibo más que ingratitud, desprecio, insultos, sacrilegio, indiferencia..." Pido que el primer viernes después de la octava del Santísimo Sacramento (Corpus Christi) sea dedicado a una fiesta especial para honrar mi Corazón, recibiendo la Comunión ese día y haciendo la debida reparación mediante un acto de expiación, para reparar las indignidades que sufrió durante el tiempo que estuvo expuesto en los altares. Y os prometo que Mi Corazón se expandirá para derramar en abundancia las influencias de Su divino Amor sobre aquellos que rindan este divino honor y busquen que se le rinda.”
El Papa Juan Pablo II siempre cultivó esta devoción y la alentó en todos aquellos que querían crecer en la amistad con Jesús.
*con información de la Parroquia Sagrados Corazones de São José-SC (extraído de https://sagradoscoracoes.org.br/site/junho-mes-do-sagrado-coracao-de-jesus/)