Hace veinticuatro años se estaba analizando un milagro en su fase final para su Beatificación.

Hace veinticuatro años se estaba analizando un milagro en su fase final para su Beatificación.

El 12 de noviembre de 1997, el entonces Postulador General de la Congregación de los Sagrados Corazones, Padre Ángel Lucas, ss.cc., solicitó al grupo médico del Vaticano un análisis para evaluar el extraordinario suceso ocurrido en la garganta del Padre Gonçalo Belém. El sacerdote había pedido la curación del cáncer y, por intercesión del Padre Eustáquio, había recibido esta gracia.

Después de pasar por gran parte del proceso de Beatificación/Canonización, que es la investigación de la vida de santidad de una persona, el candidato, en nuestro caso el Padre Eustaquio, necesita haber comprobado la curación milagrosa de una enfermedad, en vista de su intercesión ante Dios.

Tras ser proclamado Siervo de Dios, el Padre Eustaquio fue considerado un verdadero héroe de la fe, recibiendo el título de Venerable Padre Eustaquio. Ahora, era momento de analizar el suceso ocurrido con el Padre Belén.

Luego vino la sorprendente curación del cáncer por intercesión del Padre Eustáquio en beneficio del sacerdote de Belo Horizonte, lo cual fue científicamente comprobado. Véase el relato del Cardenal Dom Serafim Fernandes de Araújo, Arzobispo de Belo Horizonte/MG (1986-2004):

Un jueves por la mañana, el padre Gonçalo Belém Rocha nos pidió a Dom João y a mí que lo recibiéramos. Se despedía de nosotros, pues le habían diagnosticado cáncer de garganta. Estábamos desconsolados. El padre Belém lloró, y ambos lloramos con nuestro amigo y nuestro hijo. Así nos despedimos. Dom João me miró, yo miré a Dom João, y me inspiró una idea. Dije: ‘Dom João, subamos a la capilla y pidamos a Dios con fervor que, por la intercesión del padre Eustáquio, cure al padre Belém’. Rezamos unos minutos. Y pusimos a ese sacerdote en manos del padre Eustáquio, cuyo proceso de canonización habíamos iniciado poco antes. Durante la operación del lunes, ocurrió algo impensable. Los médicos se miraron, pero la radiografía confirmó que ‘no había nada que extirpar’; ¡alguien se había adelantado!... El padre Belém vivió 50 años más. "Santo es santo, un torbellino de Dios que nadie puede detener."”.

Una vez finalizado el análisis por parte del clero local (dirigido por el postulador), el caso se envía al Vaticano, lo que ocurrió en enero de 1998. El análisis lo lleva a cabo un grupo llamado Consulta Romana, con más de 80 médicos, en su mayoría italianos. En cada investigación suelen participar entre seis y siete personas de diversas especialidades. Su tarea no es estampar ningún milagro en su expediente; al contrario, la Iglesia les pide una explicación de una curación en particular. Si los médicos no logran encontrar esta razón, la Iglesia puede concluir que hubo una curación divina.

El milagro en la garganta del padre Belém fue investigado por una junta médica y llevado a conocimiento del Papa Benedicto XVI, quien lo aprobó efectivamente en 2005, conduciendo así a su beatificación.