Hace veinte años, en abril de 2003, se promulgaron las Virtudes Heroicas del Padre Eustaquio, haciéndolo venerable, un paso muy importante hacia la beatificación y posterior canonización.
Para la Iglesia Católica de Rito Latino, el título canónico de Venerable se otorga a quienes son reconocidos póstumamente por haber practicado virtudes heroicas en un proceso formal de canonización. Estas virtudes son la fe, la esperanza, la caridad, la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.
Esto significa que el Padre Eustaquio era considerado no sólo una buena persona en la tierra, sino una persona que buscaba vivir la misma vida que Dios Padre nos pide.
Antes de ser considerado venerable, un candidato a la santidad debe ser objeto de una proclamación aprobada por el Papa, que reconoce, sin lugar a dudas, que el candidato vivió una vida de virtudes heroicas, es decir, que demostró la práctica de las virtudes de manera excepcional, como un verdadero héroe de la fe.
Sólo después de ser considerado venerable el proceso de canonización puede pasar a la etapa de beatificación, lo que ocurrió con el padre Eustáquio, quien, tres años después, sería beatificado el 15 de junio de 2006, en el estadio Mineirão, en Belo Horizonte, Minas Gerais.