Los devotos del Padre Eustaquio, junto con la comunidad, deseaban crear un espacio de oración, reflexión y veneración al recién nombrado beato. Con esta idea en mente, surgió la idea de construir un monumento dedicado al sacerdote holandés.

La construcción comenzó en marzo de 2006, hace 16 años, y el vicepostulador responsable del proyecto en aquel momento era el Padre Lúcio Dumont Prado, sscc. Las obras duraron un año y medio y se inauguraron en agosto del año siguiente, en una celebración presidida por el entonces obispo auxiliar de Belo Horizonte, Dom Aloísio Pena Vitral. Estuvieron presentes sacerdotes de la Congregación de los Sagrados Corazones y familiares del Padre Eustáquio, quienes transportaron la urna que contenía los restos mortales del Beato.
Al finalizar la celebración, los sacerdotes de la Congregación trasladaron las reliquias al nuevo memorial.
El memorial del Padre Eustaquio es hoy un punto de referencia para los devotos del Beato. Allí se encuentran sus restos mortales, y a través de sus vitrales, es posible seguir parte de su vida. Los fieles buscan este lugar para rezar y encontrar paz y consuelo en un mundo tan acelerado.
Si aún no ha visitado el Memorial Padre Eustáquio, venga a visitar este lugar de peregrinación. El Memorial está anexo al Santuario de la Salud y la Paz de Belo Horizonte. Está abierto al público todos los días de 7:00 a 19:30.