Durante la catalogación de las pertenencias del Beato Padre Eustaquio, se encontró una carta muy especial. Se trata de un testimonio escrito por el propio Padre Vítor Coelho de Almeida, C.Ss.R., Padre Vítor de Aparecida, sobre una gracia recibida por intercesión del Beato Padre Eustaquio.
En la carta, el padre Vítor relata que en mayo de 1941 padecía una tuberculosis sin esperanza de curación, una enorme lesión en el pulmón derecho, y fue declarado incurable por los médicos.
En ese momento, se reunió con el padre Eustáquio y le pidió que rezara a San José por su curación, si era para bien, y por otras dos peticiones personales. El Bendito puso su dedo sobre el pecho del padre Vítor, justo donde estaba la herida, aunque nadie le había dicho dónde estaba el problema, y dijo: “San José, concédete estas dos gracias, y ten por seguro que serás un hombre muy robusto”.
En tres ocasiones más, el Padre Vítor repitió la misma petición al Bendito y recibió la misma respuesta. Meses después, el Padre Vítor comenzó a experimentar una sanación lenta y natural.
La carta fue mecanografiada por el sacerdote y, años después, complementada con notas manuscritas suyas, junto con su firma. El padre Vítor destaca que, tras su curación, trabajó durante doce años en misiones en la ciudad de Aparecida, en la región norte del estado de São Paulo.
Y, en una nota manuscrita fechada en 1983, el Padre Vítor reitera que 40 años después de su encuentro con el Beato Padre Eustáquio, éste se encontraba bien y con buena salud, todavía realizando misiones y presentando programas en Radio Aparecida.
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