Antes de establecerse en la parroquia que se convertiría en un referente de fe en Belo Horizonte, la Parroquia de los Sagrados Corazones, el Padre Eustáquio visitó el Monasterio Carmelita de Nuestra Señora de Aparecida, acompañado por el Padre Gil. Esta visita tuvo un propósito especial: pedir las oraciones de las hermanas Carmelitas por el éxito de su nueva misión.

El padre Vinicius reza ante las reliquias de Santa Teresita durante una visita al monasterio carmelita.
La semana pasada, el convento carmelita recibió la visita de las reliquias de Santa Teresita de Lisieux. En esa ocasión, el vicepostulador de la Causa de Canonización del Beato Padre Eustaquio, Padre Vinícius Maciel, SSCC, celebró una de las misas de preparación para la recepción de las reliquias. Además, el día 19, el Padre Vinícius también veneró las reliquias en la capilla del convento.
El momento actual de unidad entre los sacerdotes de los Sagrados Corazones y las hermanas carmelitas se remonta a décadas atrás, cuando las religiosas holandesas llegaron a Belo Horizonte. Según los registros históricos del convento carmelita y el testimonio de la Hermana Gemma de la Eucaristía ante el Tribunal de la Causa de Beatificación y Canonización del Padre Eustáquio, la primera visita de los sacerdotes la realizó el propio Padre Eustáquio el 5 de octubre de 1941.
Sirviendo como capellán

Capilla Carmelita en Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil
Entre abril y junio de 1942, el Padre Eustace sirvió como capellán del convento carmelita. Durante este período, ofició misa para las monjas, escuchó sus confesiones y, en ocasiones especiales, entró al claustro para administrar la comunión a las hermanas enfermas. Esta estrecha interacción no solo fortaleció la espiritualidad de las hermanas, sino que también profundizó la propia devoción del Padre Eustace.
En un significativo gesto de unidad espiritual, el Padre Eustace creó una tarjeta con las firmas de todas las monjas carmelitas. Esta tarjeta se colocó posteriormente en la piedra angular de la iglesia, hoy el Santuario de la Salud y la Paz, simbolizando el cimiento espiritual sobre el que se construiría la parroquia. Este acto reforzó la importancia de las oraciones y el apoyo de las hermanas carmelitas en la misión del Padre Eustace.
Testimonio histórico
El 25 de junio de 1964, la Hermana Gemma de la Eucaristía prestó testimonio ante el Tribunal de la Causa de Beatificación y Canonización del Padre Eustace, destacando la importancia de la relación entre el sacerdote y la Orden Carmelita. Su testimonio enfatizó la dedicación y el cariño del Padre Eustace por las hermanas, así como su profunda conexión con la espiritualidad carmelita.