Este año se celebra una celebración significativa: el 99.º aniversario de la llegada del Padre Eustáquio a Brasil. En mayo de 1925, el sacerdote pisó suelo brasileño junto a los Padres Gil van den Boogaart y Matias van Rooy, trayendo consigo la misión y los valores de la Congregación de los Sagrados Corazones.
El Padre Eustáquio, junto con sus compañeros, fue uno de los tres fundadores de la primera comunidad de la Congregación de los Sagrados Corazones en Brasil, ubicada en Romaria, en la región del Triángulo Minero. La llegada de estos religiosos marcó el inicio de un camino de fe y dedicación que impactaría profundamente a las comunidades de la región.
En 1925, los primeros miembros de la orden religiosa de los Sagrados Corazones se establecieron en la entonces Diócesis de Uberaba (hoy Arquidiócesis). Con un compromiso inquebrantable, se dedicaron a difundir el mensaje de amor, esperanza y caridad, características fundamentales de la Congregación.
El legado del Padre Eustáquio y sus compañeros sigue vigente. Su presencia no solo consolidó la fe católica en la región, sino que también fomentó una cultura de servicio y solidaridad que ha perdurado a lo largo de las décadas. Se fundaron iglesias, escuelas y obras sociales, reflejando el espíritu de la Congregación de los Sagrados Corazones y fortaleciendo a las comunidades locales.
En agosto de este año, los devotos iniciarán el año jubilar del centenario de su llegada a Brasil. Al conmemorar esta fecha, también celebramos la rica historia y el legado espiritual que nos dejó. Es un momento para reflexionar sobre los valores de fe y dedicación que siguen inspirando a generaciones.