En el segundo día de nuestra serie sobre la Espiritualidad del Padre Eustaquio, continuamos hablando de la firme confianza del Bendito en la Santísima Trinidad, esta vez en Cristo, unida al amor del Padre Eustaquio por Nuestro Señor Jesús.
El amor de Dios que inflamó el alma del Padre Eustace no era en absoluto un amor especulativo ni abstracto. Era un amor verdadero y concreto por Cristo y por su Santa Cruz.
Sus palabras sobre este tema constituyen una verdadera y excelente doctrina mística. En una ocasión escribió:“Jesús, en Ti confío, en Ti espero, en Ti creo. Al pie de la Santa Cruz, recordando los gemidos de nuestro divino Salvador, meditemos sobre nuestras cruces y pidamos fuerza para llevarlas con alegría y satisfacción.”.
La confianza en Jesús se puede ver en otro escrito dejado por el Bendito: “Oh Jesús mío, te amo con tu cruz, con tu sufrimiento, con tu inmenso amor..”