Desde muy joven, el Padre Eustáquio mostró inclinación por el sacerdocio. Se crio en una familia muy católica. Hijo de Elisabeth van de Maulenhof (1859-1931) y Wilhelmus van Lieshout (1850-1924), creció siendo testigo de la devoción de su madre al Sagrado Corazón de Jesús y a Nuestra Señora.

En un testimonio de una de las hermanas del Padre Eustaquio, ella habla de cómo vivir en una familia católica despertó la vocación sacerdotal del Beato desde muy pequeño:
“Le gustaba ir a la iglesia, y en el granero solía jugar a celebrar la misa. A los ocho o nueve años, le contó a un seminarista su deseo de ser sacerdote también. El trabajo agrícola no le interesaba, pues solo pensaba en el sacerdocio.”. (Sor Faustina)
El amor a Dios vivido en el hogar llevó al Padre Eustaquio y a otras tres hermanas a seguir la vida religiosa, entre ellas Sor Faustina, quien dio este testimonio sobre la Beata.