El Padre Eustáquio llegó a la capital de Minas Gerais el 7 de abril de 1942, donde fue recibido por el arzobispo Dom Antônio dos Santos Cabral (primer arzobispo de Belo Horizonte). Provenía de Ibiá, en la región del Triángulo Minero, y llegó a Belo Horizonte con grandes expectativas para su labor misionera. En aquel entonces, el Beato Padre vivía en una de las pocas casas que existían en el barrio, convirtiéndola en casa parroquial.
La residencia se ubicaba junto al terreno donde se construyó el Santuario. Hoy en día, en ese sitio funciona el Colegio Marista Padre Eustáquio. Fue en esta casa donde el Padre Eustáquio planificó y concibió la nueva iglesia parroquial de la región, que se llamaría Parroquia de los Sagrados Corazones y que posteriormente se convertiría en el Santuario de la Salud y la Paz.
A pesar de la breve estancia del Beato en Belo Horizonte, el sacerdote holandés dejó un gran legado. La calle donde se ubicaba su casa, llamada Avenida Contagem, se convirtió en Rua Padre Eustáquio. El barrio Celeste Império se convirtió en Bairro Padre Eustáquio, y hoy su nombre es conocido no solo por los habitantes de Belo Horizonte, sino también por los habitantes de Minas Gerais, Brasil, y de todo el mundo, quienes lo saludan como el Misionero de la Salud y la Paz.