Palabras del Padre Eustáquio: ¡María, Madre de Dios y Madre nuestra!

Palabras del Padre Eustáquio: ¡María, Madre de Dios y Madre nuestra!

El Padre Eustáquio llevó en su misión una gran devoción a María Santísima, Madre de Dios y también Madre nuestra. Ofrece una reflexión sobre ella en uno de sus textos publicado en el Boletín Parroquial de los Sagrados Corazones, de 1946/1947. Lea un extracto del texto del Beato Padre:

¡María, Madre de Dios y Madre nuestra!

El Niño Jesús la obedece, como sabéis, los Santos la veneran como a su Madre, los ángeles cantan su gloria y alabanzas por toda la eternidad..

¿Y qué deben hacer las almas? Contempla a su madre, a quien siguen, a veces piadosa, a veces pecadora y arrepentida, a veces débil y necesitada de su apoyo. Alma piadosa, contempla a tu madre, la maestra amada de quien has leído tantas veces en el Evangelio; ella es, no te equivoques, verdaderamente tu madre amada, con quien tanto anhelaste estar, y aún más, siempre quiso ser tu madre. Alma pecadora, contempla a tu madre, que tanto sufrió y lloró por tus innumerables pecados. Almas débiles, contempla a tu madre, tu poderosa ayuda, como dice la poderosa invocación..

Oh, qué fácil sería recordar, sentir y amar todas las dificultades que la Madre del Cielo soportó por tu amor. Quizás bastaría recordarla, pobre en Egipto, pobre en Belén, buscando y llorando un pequeño lugar donde refugiarse entre los poderosos. Sin embargo, ella era sobre todo homenaje, ella que, para sí misma y para su Divino Hijo, tiene, junto a Él, un trono exaltado en la gloria celestial. Quizás baste recordarla al pie de la Santa Cruz del Redentor, sumida en la más profunda contrición y dolor por su Hijo y por la humanidad. Quizás baste recordar su maternal soledad..