Si tienes en casa el Vía Crucis con reflexiones del Beato Padre Eustaquio, habrás notado el hermoso dibujo que hizo del rostro de Jesucristo en la contraportada de la publicación.
La obra data de 1943. En aquel entonces, el Padre Eustáquio no tenía el Velo de la Verónica para sus reflexiones del Viernes Santo. Por ello, una noche, se encerró en su habitación, tomó su propia funda de almohada y pintó el Santo Rostro de Jesús.
Después de esa Semana Santa, el padre Eustáquio entregó el cuadro a la familia Orsini, quienes posteriormente donaron la obra al Santuario de Salud y Paz para ser venerada.
El cuadro se conserva junto a otros objetos pertenecientes al Padre Eustáquio, a la espera de ser catalogado antes de ser expuesto en el futuro museo dedicado al Beato.