El vicepostulador de la Causa de Canonización del Beato Padre Eustaquio, Padre Vinícius Maciel, SSCC, grabó un mensaje en los jardines de la Iglesia de San Francisco, en Asís, Italia. En el material, el Padre Vinícius menciona el saludo de Francisco al Sultán: “Paz y Bien” y hace referencia al saludo del Padre Eustaquio: “Salud y Paz”, como lema de quienes llevan a Cristo a la gente.
El video se grabó en abril, cuando el Padre Vinícius visitó Italia junto con otros peregrinos en el viaje "Por los Caminos del Padre Eustáquio". En esa ocasión, el sacerdote y un profesional del Canal Padre Eustáquio grabaron su paso por Asís con un mensaje y una bendición desde la tierra franciscana.
Editado esta semana, el vídeo, de menos de un minuto de duración, será exhibido antes de las transmisiones en vivo de las Santas Misas por el Canal Padre Eustáquio hasta el 4 de octubre, cuando la Iglesia conmemora al santo de Asís.
Mira el vídeo:
San Francisco de Asís
Francisco nació en Asís, Italia, en 1182. Era hijo de Pietro Bernardone, un rico comerciante, y de Pía, de una familia noble de Provenza. En su juventud, Francisco fue muy rico y derrochó su dinero en ostentación. Sin embargo, los negocios de su padre no le interesaban, y mucho menos sus estudios. Lo que realmente quería era divertirse. No obstante, san Buenaventura, su contemporáneo, escribió sobre él: “Pero, con la ayuda divina, nunca se dejó llevar por el ardor de las pasiones que dominaban a los jóvenes de su compañía”.
En la juventud de Francisco, alrededor de los veinte años, estalló una guerra entre las ciudades italianas de Perugia y Asís. Quiso luchar en Spoleto, entre Asís y Roma, pero enfermó. Durante su enfermedad, Francisco escuchó una voz sobrenatural. Esta voz lo instó a... “"servir al amor y al Siervo"”. Poco a poco, con mucha oración, Francisco sintió en su corazón la necesidad de vender sus posesiones y “"para comprar la perla preciosa"” que había leído en el Evangelio.
En una ocasión, al encontrarse con un leproso, a pesar de su repulsión natural, se sobrepuso a su voluntad y lo besó. Fue un gesto impulsado por el Espíritu Santo. A partir de ese momento, comenzó a visitar y servir a los enfermos en los hospitales. A los pobres les daba su propia ropa y también el dinero que tenía en ese momento.
*con información de: santuariodocaraca.com.br