Hoy, 27 de marzo, la Congregación de los Sagrados Corazones conmemora el fallecimiento de su fundador, el Padre José María Coudrin, ss.cc. Con motivo de esta importante fecha para la Iglesia, el Padre Provincial de la región Brasil-Paraguay deja un mensaje para todos los religiosos, religiosas, laicos y demás personas. Lea el mensaje completo a continuación:
Queridos Hermanos, al conmemorar hoy, 27 de marzo, el 186 aniversario de la muerte de nuestro Fundador, quiero animar a cada Hermano a vivir con audacia y renovado celo misionero los ideales que recibimos como herencia espiritual de nuestros Fundadores el día de nuestra Consagración Religiosa.
El carisma de nuestra familia religiosa sigue siendo un don de Dios para compartirlo a través de nuestras acciones y actitudes en la comunidad y la misión donde participamos. Aquí debemos recordar algunos valores fundamentales de este carisma, sello distintivo de nuestra identidad como Hijos de los Sagrados Corazones: Consagración a los Sagrados Corazones; Reparación (Adoración); Celo Apostólico (Misión); Eucaristía y Vida Fraterna (Espíritu de Familia). Estos son los cinco elementos fundamentales que debemos recuperar constantemente para responder fielmente al llamado que Dios nos hace en el momento presente de nuestra historia como personas consagradas. Es necesario reavivar el don de Dios que reside en nosotros, como nos recuerda el apóstol Pablo (2 Tim 1,6).
Siguiendo a Jesús, aprendemos a ser discípulos, dejándonos guiar por Aquel que nos llamó. Ser discípulo de Jesús significa conformarse a Aquel que se hizo siervo hasta entregarse en la cruz (Fil 2,5-8). Sabemos que el misterio de la cruz es un legado que recibimos de nuestro fundador, cuando él mismo dijo que los Hijos de los Sagrados Corazones son los Hijos de la Cruz.
Celebramos la festividad de nuestro fundador durante esta Cuaresma, un camino que nos lleva a la celebración de la Pascua. El Padre Coudrin vivió sus últimos días en esta tierra, padeciendo una enfermedad, precisamente durante la Cuaresma, y pudo celebrar su Pascua definitiva el Lunes de Pascua, 27 de marzo de 1837. Los frutos de este grano de trigo caído en la tierra (Juan 12,24) se extendieron por el mundo, haciendo realidad el sueño de nuestro fundador. Esta intuición debe acompañarnos siempre; no podemos dejar de soñar. Pero como dice la canción: “Un sueño soñado en solitario puede ser pura ilusión, pero un sueño soñado juntos es señal de solución”. Por lo tanto, no dejemos de soñar juntos.
En esta celebración de la Pascua definitiva de nuestro "Buen Padre", deseo a cada Hermano y a sus respectivas comunidades una Feliz Pascua. Este deseo se extiende a nuestras Hermanas y laicos de la Rama Secular. Que la luz del Resucitado ilumine nuestras vidas, nuestros proyectos y la misión que hemos emprendido como hijos e hijas de los Sagrados Corazones.
A los Sagrados Corazones de Jesús y María, todo honor y toda gloria.
Abrazo fraterno: P. Osvânio Humberto Mariano, ss.cc.
Fuente: sscc.org.br